lunes, 19 de septiembre de 2011

Señales


En el ínfimo perdigón
que al pensamiento dispara,
en el recuerdo que flotando
revive como oráculo la emoción,
en la impaciente ansia que nos incita
con abasallador recelo,
en la brisa primaveral
que nos añade un frágil suspiro,
en la prófuga hoja que despega
su último abrazo a los cimientos,
en el punto impreciso
donde la mirada enamorada se pierde,
en el etéreo puente que une dos seres,
en el pincel que inspira la forma inexistente,
en el traslúcido ventanal
que motiva un mudo verso,
en la flama que con ciego afán
se escabulle entre los vientos,
en el silbido que el ruiseñor
ofrenda entre ocultas ramas,
en el aroma que la lavanda
despide al aire con su danza,
en la estela de luz que se quiebra
en el mutable espejo del oceáno,
en el retrato antiguo
donde la memoria se sumerge,
se abre como capullo de zafiro
la señal que el amor nos brinda
para recordar su inmortal creacion.
(L.Zanni)

miércoles, 16 de marzo de 2011

No se perderá


No se perderá


el estigma del azafrán inmolado en la puerta del frío


ni el perfume vaciado de los campos de lavanda


ni la búsqueda de la maravilla hacia el faro hidrogenado,


no se perderá


la caricia etérea de la beluga aliviando el trayecto


ni el latido constante del océano exhumando su propiedad


ni la lealtad de las ballenas en el Samaná,


no se perderá


el cinturón de luces que el sol ofrenda en los polos


ni los designios eternos en las tierras incas


ni los vértices anestesiados de rayos en los desiertos,


no se perderá


el pulso de un beso en los ojos enamorados


ni los dedos agitados de sangre buscando el abrazo


ni el soneto que no arribó a su destino ansiado,


no se perderá 
la fuerza que del alma se desprende


para volver al amanecer de la vida


en cada latido a este mundo de luces y aroma.
(L.Zanni) 

viernes, 4 de marzo de 2011

Sueño de amor



Por qué praderas nuestra alma se interna,
cuántas vidas deben pasar para hallarnos
en el punto exacto que congela nuestra razón,
dilatando los hilos con que vinimos a escondidas.
Cuánto invierno soporta el alma,
cuánta lluvia derramada sobre mejillas oblicuas
brotan irresistibles para intentar ser felices.
Cada nuevo comienzo es un nuevo sol,
cada nuevo silencio un discurso ofrendado,
una luz, un sentimiento sereno,
se vierte, se esfuma, se condensa en nosotros,
perdidos en cada arboleda del pensamiento,
nos rendimos al amor que no llega,
nos perdemos en ilusiones que no serán,
pero seguimos resistiendo el vivir casi vacíos
procurando que el amor sea lo único
que llena el corazón en cada pradera que dejamos.
(L.Zanni)

Variación de un poema de Benedetti

Variación de un poema de Mario Benedetti Mi táctica es mirarte atender lo que dices brindarte mi tiempo, contemplar lo que miras sentir lo q...