jueves, 10 de abril de 2014

Ese silencio

A veces el silencio atropella,
la osadía, la falta de voluntad,
entre velas y copas, entre platos sin palabras,
nos entorpece el flujo, nos aisla con su orgullo,
a veces el silencio nos enferma de pensamientos,
severos y sin doctrina
como argumentos de fierro que no cesan en la mente,
a veces esa sensación de agobio
nos espanta las ansias maduras,
de presumir sueños o de ventilar quimeras,
a veces el silencio nos atropella de verdad,
sin dejarnos tiempo para cambios,
con la misma cara de siempre nos tortura la paz,
como un remolino de alabres
que se atraviesa en nuestros pasillos,
a veces el silencio carcome la razón
de volver a vivir sin escarnios
y emancipar nuestros anhelos por sobre los de otros.
Ese silencio que no es la falta de palabras
sino de ideas,
ese silencio que no es más que el vacío de no ser,
de no pertenecer, de no comprender.


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