Si en los decibeles de ese silencio
en que tus pasos transitan
hacia esos sublimes sueños
el aire en tu centro se anuda
ven hacia mi
que yo desataré el viento sin medida
para que jamás te condicione.
Si en un abismo insólito
sientes que algún día caerás,
con la fuerza de la persistencia
... en mis brazos no temerás.
No vagarás en la incertidumbre
que la materia propaga,
ni en la peregrina sensación
que el vacio de este mundo conlleva,
con el alma vestida de azul
volverás a tu estrella
donde renaceremos en majestuosa luz.
Una alabanza tu voz será
en la penumbra de otros pasos
cuando el amor se establezca
en los cimientos de un divino esplendor.
No habrán otros labios
que merezcan la humedad
de lo profundo del alma
en nuestra infinita bondad,
no habrán otras miradas
que anestesien el ansia
de sentir que todo es vano y severo.
No habrá dolor solo misterio,
porque tras oceános de tiempo
jamás tu rostro
se borró de mi recuerdo.
(l.Zanni)
en que tus pasos transitan
hacia esos sublimes sueños
el aire en tu centro se anuda
ven hacia mi
que yo desataré el viento sin medida
para que jamás te condicione.
Si en un abismo insólito
sientes que algún día caerás,
con la fuerza de la persistencia
... en mis brazos no temerás.
No vagarás en la incertidumbre
que la materia propaga,
ni en la peregrina sensación
que el vacio de este mundo conlleva,
con el alma vestida de azul
volverás a tu estrella
donde renaceremos en majestuosa luz.
Una alabanza tu voz será
en la penumbra de otros pasos
cuando el amor se establezca
en los cimientos de un divino esplendor.
No habrán otros labios
que merezcan la humedad
de lo profundo del alma
en nuestra infinita bondad,
no habrán otras miradas
que anestesien el ansia
de sentir que todo es vano y severo.
No habrá dolor solo misterio,
porque tras oceános de tiempo
jamás tu rostro
se borró de mi recuerdo.
(l.Zanni)
