viernes, 14 de diciembre de 2007

Ese día


Ese día que prometimos,
ese dia no será,
no me esperes,
no me anheles,
en las fauces del olvido
nuestra ansia callará.

Ese beso que esperamos
con tibio afán dedicar,
ese misterio en los labios,
ese día no guardará.

Tantas hojas en el suelo,
tantos suspiros pasarán,
la noche volverá injusta
a nuestras ganas despertar.


Ese te amo
que tu boca pintará,
ese pequeño espacio
ya no nos separará,
tendrá un alivio sereno,
tendrá una paz que ofrendar
cuando estemos por fin unidos
en la tierra y más allá.

No volverán otros días
y los besos pulularán
en los lugares que quisimos
juntos por fin culminar.
(L.Zanni)

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Me buscas


perfumas la verdura,
inocencia silvestre,
grácil locura,
capullos al viento
prendidos en estrellas
flotando gitanos,
indomables sin huella,
muerdes la codicia,
incineras mi nostalgia,
desvías mi avaricia,
acoplas mi elegancia,
doncella perdida,
sueños no logrados,
dulce y escondida,
regreso simulado,
en ráfaga fundida,
en besos entibiados,
vuelves y te vas
cada día de mi lado,
me buscas y no estás,
tibio sueño agotado.
(L.Zanni)

lunes, 10 de diciembre de 2007

En tus sueños





Mientras duermes
tu rostro inocente ahora
parece estampar de armonía
los trazos en movimiento.
Dicen que la belleza
se ensoñó contigo
y al verse imitada por tu rostro
se fundió en tus ojos
cerrando de inocencia tus párpados.
Dulce descanso
se impregnó en tu boca
ni el mismo atardecer
cerró tan liviano sus telones.
Y en tu pelo,
eterno manto caído hacia tu gracia,
culminan los límites estelares.
La noche descansa centinela
en un marco de reflejos inmortales.

Sin ti las cosas emigran
y no prosiguen,
se evaporan los idílicos sueños
y no despierta jamás la armonía.
(L.Zanni)

El beso durmiente



Se durmió el arrullo arrobador
que sentenciaba tu indolencia,
se calmó extraviado de amor
el suspiro en tu boca teñida.
Nada nos hacía imaginar
hasta que un beso ofrendamos.
La ocasión de la espera
es la elocuencia del deseo.
Nada se procuró en tus labios,
nada de lo que fingimos en una sentencia.


De una quietud a un movimiento
nos evaporamos los sueños.

No pudimos abordar cada ilusión
con la misma ansia nutrida,
nos derrotó el amor
y con él casi burlones
se desfiguraban los suspiros.

Juntos no éramos arquitectos,
mil sueños diseñados
mendigando rosas se quedaron.

Sólo un tenue roce
nos concluyó el ansia durmiente
de lo que jamás quiso abrir sus ojos
y coronarnos de azul los últimos designios añorados.
(L.Zanni)

Estocolmo


Se pierde tu gracia
entre peregrinos árboles,
muerde la nieve los bosques de Estocolmo
mientras se integra tu espacio bajo el indeleble frío boreal.
Tus anhelos tejen una sábana
que burla el tempestuoso frío,
miles de copos distribuyen tus huellas
ocultando la evidencia de tus ojos extranjeros.
Majestuosos se levantan hacia lo alto
robánsose inocentes tus sueños más divinos.
Es el día que cae rendido
ante la perpetuidad de tus nostalgias.
Se añora lo que se anhela,se anhela lo que se pierde.
Cae lentamente la luz en los relieves
cubriendo los suelos de rosa.
Tu alma deambula en suaves tonos
más límpida que la luz merecida en tus pupilas.
Vuelves, saltas y te pierdes
estirando una estela amenguada.
Los niños extrañan tu presencia,
la nieve se precipita con desazón.
A lo lejos mil palabras recoge el viento,
las deriva el frío en suaves bocetos
que caen en los brazos del bosque
esperando arrullar tus ensueños
que una vez dibujaste en esas tierras.
(L.Zanni)

Fue una tarde



Fue una tarde,
una mirada,
que tus ojos delataron
un divino encuentro,
fueron las hojas anidadas
que traviesas nos rodearon,
fue un perfume diferente,
un tibio y grato matiz,
fueron tus ojos austeros
que persiguieron mis huellas,
fue una sonrisa casi inexistente,
una fragancia dormida de otoño,
un sol de rubí en mi semblante
destellando reflejos ondulantes,
fue una palabra guardada en los labios,
tal vez una frágil ilusión destilada,
una paz de saber tu presencia,
un suspiro y luego el aire,
en las zigzagueantes copas,
al bajar nuevamente la mirada
un espacio sin hojas,
fue un segundo y ya no estabas.
Una paz flotó distinta,
una paz siempre anhelada,
dos extraños que huían
ofrendando un amor a la nada.
(L.Zanni)

A donde van las palabras


Pausas que entre pétalos
frágiles se escabullen
temerosas del espacio insondable.
Flotando sin dirección
esperando algún hervor
que congelado las destile.
Ínfimos decibeles solitarios
envueltos en repentinos alientos
deshojados en hálitos otoñales.
Ecos enmudecidos dispersos
en descalibradas ondas sin vocales
como lánguidos pensamientos
que en la nada se deshacen.
Pululan sin consuelo
ocultándose en cada brillo,
tal vez en una sombra,
algo que les de abrigo.
Vuelven tras milenarios destellos
dilatándose en el agua.
Sólo observando se perciben
enmudecidas y condenadas.

(L.Zanni)

A mi niña


Oye niña:
ayer cogí una estrella,
un lucero de alegría
que fulminó tu llanto
en una noche perdida.

Oye niña,
la tarde clama tus juegos
porque corres y caminas
y apagas el fuego
que consume la fantasía.

Oye niña,
labios de amapola,
el mar te llama a su orilla
para que te bebas estar sola.

Oye niña,
ojos de silencio,
te busca la mañana,
te extraña el viento
porque ven en tu cara
ningún gris lamento.

Oye niña
ya te duermes,
cierras la cortina,
vienes a besarme,
te llevas mi alegría
en tus manitos de rosa,
en tu carita de armonía.
Ya la noche celosa
te robó los ojos de niña
y los prendió en el cielo
como esperándote mi dulce niña.

(L.Zanni)

El ocaso



Anaranjadas siluetas proliferan en la afonía de la tarde,
es el color de la vida que se dispone a lucir,
son los labios trémulos del sol que se abren
expandiendo los telares en el crepúsculo de su boca.

Capullos se dispersan con imperceptibles vuelos
cumpliendo su condena bajo párpados cenicientos.
Son lamentos de amor que se disuelven en el ocaso
lágrimas fugitivas que huyen de noctámbulos centinelas.

El viento solar absorve sus esculturas
en un inmenso remolino tras el horizonte
formando un beso que se disuelve melancólico en el hidrógeno,
sólo así se resigna a naufragar sempiterno en su inefable quimera.

La tarde aletarga nuestra mirada en agraciados camuflajes
mientras en ardid el amor helíaco resiste a hundirse
dejando una estela de vergüenza en cada forma.

Todos percibimos sólo tonos en armonía
pero nadie conoce lo que en verdad allí se promueve,
tras el rojo igneo que se despierta iracundo
va la tierra sumergiendo el amor entre el fuego y las ondinas.

(L.Zanni)

Quise

Quise que tu sonrisa desviara mi nostalgia
hasta alborotar el letargo que los años prometieron.
Quise que tus palabras destilaran mi inactivo amor
arrastrando en sus vocales el silencio de mi soledad.
Quise que tus cálidas manos desterraran mi frialdad,
la que la vida me dispuso en tantas ecuaciones.
Quise que tus besos ensoñadores hicieran volar mi indiferencia
elevando mis alas hacia los lugares de donde huí.
Pero me extravié en tus ojos noctámbulos de estrellas
que con esa luz que irradiaban vencían
y doblaban mi resistencia al amor.
Y así como perdido caí en tus brazos
me refugié en tu sonrisa, en tus palabras, en tus manos,
queriendo que la vida me alejara de la noche
en la que estuve sumergido antes de tus besos.

(L.Zanni)

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