miércoles, 29 de octubre de 2014

La vida

La vida fluye sin alegatos, 
en condición pura y serena,
sin rabias, sin miedos
como un cristalino río 
que se desplaza hacia su propio origen.
La vida no concibe en su rumbo
los olvidos ni los fracasos,
no hace alarde de sus triunfos,
porque sostener su propia energía y orden
constituye su función autocontenida.
La vida tampoco discrimina
ni tiene preferencias,
no juzga ni divide,
va más allá de la acción propia 
que la hace manifestar..
La vida es una composición autosostenida,
un eterno calibrar,
un infinito sustentar.
La vida no admite arrebatos
ni discusiones, 
no propicia tampoco la preocupación constante,
ni el sueño inalcanzable.
La vida no requiere títulos 
ni ufanarse de estudios ni postgrados,
la vida es inteligencia básica pero suprema
que fluye en cada célula y organismo.
La vida cumple ciclos,
uno tras otro,
sin fechas de vencimiento
porque está inmersa 
en los pulsos majestuosos de lo eterno.

Toda la desarmonía que el hombre ha impuesto
es un disfraz agregado que no guarda relación
con la sintonía cósmica de amor y paz.

Leonidas Zanni


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