lunes, 28 de octubre de 2013

Redención

Nada tenemos que demostrar a este mundo
que sin duda es una múltiple vitrina de vanidades,
nada tenemos que brindar a las mentes insípidas
que no saben apreciar el sabor de la risa,
cada uno es un amante de sus vicios,
cada uno una marioneta de sus pretensiones egoistas.
No podemos doblegar la constante indolencia
que las potencias presentan en sus poderes,
no podemos combatir lo injusto
con más hechos de injusticia,
por eso el oro brilla en silencio
sin hacer daño a nadie con su radiación,
por eso el amor es la fuerza que debe fundamentarse
en la justicia y bondad suprema
e interponerse frente a todo lo que luce como propiedad
en este mundo de energía deformada.
La constante permanencia en las líneas de paz,
generosidad y comprensión, trae por consecuencia
un renacimiento que logra emancipar por siglos su victoria.
Cuando el hombre se de cuenta por hechos universales
que su objetivo no radica en la propiedad
sino más bien en la compasión y bondad
podrá entonces recién iniciar el camino hacia la redención,
el camino de oro hacia la verdadera batalla
que no es con sus semejantes
ni con las obras del creador supremo
sino con sus propias vanidades, indolencias y perversiones.


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Variación de un poema de Mario Benedetti Mi táctica es mirarte atender lo que dices brindarte mi tiempo, contemplar lo que miras sentir lo q...